Los Juegos Desenchufados son siempre un acierto

Manos sabias que enseñan.
Manos nuevas que aprenden.
Viejas, pequeñas, grandes, de distintos colores y formas. Viajeras, de paso, de un rato, de aveces, de horas, de minutos. Cansadas, alegres, distraídas, aventureras, expertas, indecisas, precisas.
Todas se detienen un rato en El Bosque de los Juegos.
Manos, manos y manos. Las tuyas, las suyas y las mías.
¿Quién sabe dónde irán después tantas manos?